Hamas sigue sin cumplir lo esencial de la primera parte del acuerdo con Israel y lo hace con una macabra guerra de nervios: entregó el lunes de noche restos que dijo a la Cruz Roja eran de uno de los 13 secuestrados muertos, pero en realidad eran de Ofir Tsarfati, secuestrado del festival Nova, cuyo cuerpo ya había sido recuperado por el ejército hace casi dos años y sepultado en diciembre del 2023.
El Primer Ministro Biniamin Netanyahu ha convocado una reunión de urgencia con la cúpula de seguridad para analizar las opciones que tiene Israel, las medidas con las que puede responder ante Hamas.
La base del problema es que Israel no tiene dudas: Hamas miente. Hamas sabe dónde están los restos y juega con ello para enloquecer a Israel, Netanyahu está seguro de ello.
Israel tiene pruebas de Inteligencia sobre la ubicación de los cuerpos y el conocimiento de Hamas al respecto. Y al parecer también de las maniobras que hace para montar una escena artificial. Un dron israelí captó este lunes de noche escenas reveladoras, en las que según testimonios de soldados, se ve a miembros de Hamas sacando de un departamento restos de un cuerpo, colocándolo en una zona de escombros, tapándolos con tierras y después llamando a la Cruz Roja para decir que encontró a uno de los secuestrados. El video aún no ha sido publicado, pero según el portal israelí Ynet, hay testimonios de reservistas al respecto.
La estremecedora revelación tiene dos dimensiones complejas. Ante todo, está el hecho concreto que pasaron ya más de dos semanas desde la fecha en la que según el acuerdo, Hamas tendría que haber devuelto a todos los secuestrados que tenía en su poder, los 20 vivos (que sí fueron liberados) y los 28 muertos, de los que sólo 15 fueron entregados a la Cruz Roja.
Pero además, está la evidente guerra de nervios con la que Hamas se ensaña con la sociedad israelí en general y las familias de los muertos en general. Hamas es plenamente consciente del valor que Israel da a la recuperación también de los muertos para poder darles digna sepultura. Cada entrega de cuerpos-y esto se ha dado en cuentagotas, lo cual acrecienta la expectativa –despierta esperanzas en cada una de las 13 familias que cree que será su ser querido el que regresó. Cuando tras horas de trabajo se publica la identidad del cuerpo devuelto, una o más familias pueden sentir cierto alivio y las otras comienzan nuevamente la cuenta regresiva hasta la próxima entrega de un cuerpo, con la esperanza que sea de su ser querido.